
Un gusanillo español
En 1996, Evelien se fue de Erasmus a España. Allí conoció el idioma y la cultura, y se enamoró del país. Ese cariño no surgió realmente de la nada. Desde los tres años, viajaba casi todos los años a España con sus padres. El "gusanillo" español ya estaba ahí desde muy joven.
Y, por lo visto, ese gusanillo es contagioso. Primero se lo pegó a su marido Jurgen, y más tarde también a los niños, Lukas y Helena. Con los años, España se convirtió en un lugar al que, como familia, siempre les apetecía volver.




